Electrónica

No soy ingeniero electrónico, pero desde hace muuchos años me gusta verle las tripas a los aparatos. Todo empezó con un viejo flash que, desde que tengo uso de conciencia, siempre estuvo estropeado y guardado en su caja. No se me permitía tocarlo, puesto que, según los “superiores” de la casa, “está estropeado”, y ellos no poseen el gen furgallador que habilita para repararlo (el mío tiene que provenir de una mutación). Cierto día, no sin poco insistir, los convencí para que lo donasen a la ciencia y me dejasen abrirlo para ver qué había dentro. Y no sólo lo abrí, sino que lo reparé, y sólo me costó una pequeña descarga de 200 voltios del condensador electrolítico que usa el flash, pero sin consecuencias. A partir de aquel flash, que aún funciona, y aún tengo en su caja adaptada para hacer efectos especiales de relámpagos, tomé las riendas científicas y tecnológicas de la casa (ciertamente no tuve competencia, ni tampoco ayuda). Así que cualquier aparato que se estropea ingresa en mi quirófano para ver si tiene salvación, y, en caso de que no la tenga, se le hace un transplante de componentes a otro futuro aparato.

Últimamente conocí Arduino… Un gran descubrimiento. No tanto por hacer un robot, sino por hacer una máquina, un autómata que funcione y que sea capaz de hacer cosas cuando yo no estoy (como la escena inicial de Regreso al Futuro, donde una máquina le hacía los huevos a Doc Brown y le abría una lata y se la servía a Einstein). El poder que te da esa pequeña placa es asombroso! Puedes crear cualquier cosa que se te ocurra y a un precio al alcance de cualquiera (ya le gustaría al viejo 8051 que usamos en la carrera).

No tengo muchos conocimientos electrónicos, pero tengo mucha curiosidad y me encanta arreglar e inventar cosas y hacerlas posibles. No hay nada más gratificante que volver a la vida un viejo aparato, o construir uno nuevo con piezas de otro.

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